Say Hello to Black Jack. Redefiniendo a Osamu Tezuka
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Say Hello to Black Jack. Redefiniendo a Osamu Tezuka
Todos, en la medida que nos concierne, sabemos de la importancia de los médicos en nuestra sociedad. De hecho, su influencia sobre el resto de personas es tal que en numerosas ocasiones nos obliga a cambiar nuestros hábitos más comunes de vida para priorizar nuestra salud ante cualquier otra conducta que sea susceptible de dañarla.
No obstante, pese a esa gran influencia, todo sector o, mejor dicho, todo gremio de profesionales se encuentra siempre en una situación realmente difícil cuando se lidia con un caso de extrema gravedad. Y ahí es donde los pacientes, en su más justo derecho, pueden ver conductas negligentes por parte de dichos profesionales. No obstante, son relativamente pocas las ocasiones de tales comportamientos, así que no podemos estar en mejores manos.
En médicos profesionales, que no profesionales de la medicina, cuyo mayor anhelo es curar a sus pacientes de la manera más rápida posible. Pero, ¿y si no fuese la realidad tan grata como la pintan? ¿Y si el aspecto más oscuro y recóndito del legendario cirujano de Osamu Tezuka fuese predominante en nuestro sistema sanitario? ¿Y si la ambición profesional más subjetiva y, desde cierto punto de vista, inmoral estuviese por encima de las necesidades de sus pacientes? De acuerdo, son apenas algunas de las infinitas preguntas que podríamos formular con respecto al término “sanidad”. En Say Hello to Black Jack se responden todas esos dilemas que van más lejos de la simple vocación para con la medicina. No hay resquicio posible para la duda, Say Hello to Black Jack es un crudo enfrentamiento con la más real de las realidades.
No obstante, entremos en detalle en una de las obras seinen que más peso específico ostentan en estos momentos en nuestras cabeceras, independientemente de menor o mayor comercialidad. Say Hello to Black Jack nos adentra en las vivencias de Eijirô Saitô, un joven decidido a convertirse en un médico de renombre. No en vano acaba de licenciarse en una de las universidades japonesas más prestigiosas en la materia.
Y, curiosamente, aquí podría acabarse la historia, puesto que el autor de tan, valga la redundancia, dramático drama, no nos engaña en las primeras páginas pensando que vamos a leer una obra de estilo thriller como Ray de Akihito Yoshitomi. Nada más lejos de la realidad. Nos muestra con una parsimonia insultante el funcionamiento sanitario del País del Sol Naciente, con todos sus problemas, sus incongruencias, sus anomalías y, ante todo, los miedos de un aspirante a médico sin contaminar laboralmente hablando, pero que se topa con verdaderos casos de corrupción y deleznables rechazos sociales.


Un único camino para salvar vidas
En el aspecto más ficticio de la historia de Say Hello to Black Jack, nuestro joven aprendiz se embarcará en el período obligado de prácticas en hospitales universitarios o en clínicas para poder posteriormente ejercer con total normalidad la medicina. Para ello, y con tal de tomar una trascendental decisión respecto a la especialidad que desarrollará durante su vida profesional, irá pasando por diferentes áreas sanitarias. Servicio de cirugía, del sistema circulatorio, la impresionante fase de de cuidados intensivos neonatales, la devastadora área de oncología en la que se trata la grave enfermedad del cáncer de manera directa, sin paliativos, sin necedades superfluas y, por último, el servicio de psiquiatría, un área que aglutina incontables prejuicios morales desde la perspectiva de la sociedad.
Eijirô Saitô irá descubriendo, para su desgracia, que la medicina como disciplina es pura, pero que el sistema sanitario japonés no es la utopía soñada. Un sistema que tergiversa los principios más fundamentales, llegándose a cuestionar con cada uno de los pacientes qué es realmente ser médico, pese a que se vislumbran atisbos de esperanza, de esa confianza recíproca tan necesaria entre el paciente y el doctor. Las enfermedades, muchas de ellas serias por sus más que posibles consecuencias finales, se analizan en cada uno de los tomos con una meticulosidad espectacular, casi utópica desde el más profundo respeto al paciente y a la enfermedad que ha de sobrellevar. Y tal grado de especialización radica en la gran documentación implementada para gestionar una obra de tan enormes consecuencias. De hecho, los datos desvelados en Say Hello to Black Jack causaron un auténtico debate en la sociedad japonesa antes las hipocresías que se esconden bajo la alfombra sanitaria que incluso propiciaron una discusión en el sector de la política nipona.
Syuho Sato busca en Say Hello to Black Jack una genuina empatía del lector que corrobora con sus declaraciones realizadas en una entrevista concedida a Ediciones Glénat en el año 2005: “antes de empezar con este manga quería crear una historia que no siguiera todos los patrones establecidos. Es decir, quería que los lectores sintieran que los personajes lo habían hecho lo mejor posible y se identificaran con ellos, aunque nuestras vidas reales no son como estas historias y en ellas ocurren muchas cosas que no son tan divertidas, difíciles o incluso tediosas”. Además, en esa misma entrevista aseveraba que la crítica directa al sistema sanitario japonés no era la meta de la obra, sino que “No tengo ningún compromiso especial con la comunidad o el sistema médicos. Lo que siempre quise fue mostrar la sociedad japonesa a través de cualquier tipo de profesión, y me pareció que la comunidad médica podía arrojar mucha luz”.
Deteniéndonos en el apartado de la ilustración, únicamente podemos afirmar que Syuho Sato tiene un don para la expresión facial que va mucho más allá de lo natural en un dibujante normal. La capacidad para poder interpretar y representar las emociones de los personajes es una de las cualidades técnicas más sobresalientes, sin olvidarnos de un inteligente trabajo de fondos y de la soberbia plasmación de las operaciones médicas. Todo ello con una maestra solución de oscuridades personales, de notables paradojas literarias hacia el final de la obra, sin dar un ápice de tregua al lector. Como reza el antetítulo de esta reseña, Syuho Sato no busca al médico mercenario salvador de vidas que tan remarcablemente plasmó el padre de Astroboy, ni siquiera el dinamismo de, la aún no publicada en España, Team Medical Dragon de Taro Nogizaka y Akira Nagai, sino que su búsqueda se decanta por el lado más extremo de la interrelación de un médico con el mundo que le rodea.

Syuho Sato, el drama elevado a la máxima potencia
Nacido en la misma isla que Satohi Kon, Hokkaido, en 1973, su juventud no denota falta de madurez en sus trabajos. Muy al contrario toda su obra ha estado rodeada de dramas personales. Estudió Bellas Artes en la universidad de Musashino, situada a unos kilómetros de Tokyo, y decidió que la profesión de mangaka sería la ideal. Así pues, su carrera comenzó por la popular revista de Shogakukan, Weekly Young Sunday, con Umizaru en 1999 y colaborando con Yoichi Komori alcanzando los 12 tomos. Al final dicha obra cambiaría de editorial y en el 2002 realizaría su obra maestra, Say Hello to Black Jack en la Weekly Morning de Kodansha. Obra adaptada a televisión que, curiosamente, al llegar al tomo 13 dejaría en suspensión para adentrarse en un nuevo proyecto sobre la II Guerra Mundial y la historia de los kamikazes de la armada nipona, Tokkou no Shima, que consta hasta el momento de un único tomo aparecido en el 2006. Tras la suspensión se indicó que, por diversos motivos, Say Hello to Black Jack no había finalizado, sino que una nueva serie, Shin Hello to Black Jack, iba a ser publicado por Shogakukan y actualmente ya se contabilizan dos volúmenes. Además, a mediados del 2005 aparecería una obra para auténticos aficionados a Syuho Sato, A Collection of Syuho Sato Short Stories, en el que se recopila material inédito del autor.
Say Hello to Black Jack
Autor: Syuho Sato
Editorial Japonesa: Kodansha y Shogakukan
Editorial Española: Ediciones Glénat
Extensión: 13 tomos (abierta)
Año: 2002
Precio: 8,95€
No obstante, pese a esa gran influencia, todo sector o, mejor dicho, todo gremio de profesionales se encuentra siempre en una situación realmente difícil cuando se lidia con un caso de extrema gravedad. Y ahí es donde los pacientes, en su más justo derecho, pueden ver conductas negligentes por parte de dichos profesionales. No obstante, son relativamente pocas las ocasiones de tales comportamientos, así que no podemos estar en mejores manos.
En médicos profesionales, que no profesionales de la medicina, cuyo mayor anhelo es curar a sus pacientes de la manera más rápida posible. Pero, ¿y si no fuese la realidad tan grata como la pintan? ¿Y si el aspecto más oscuro y recóndito del legendario cirujano de Osamu Tezuka fuese predominante en nuestro sistema sanitario? ¿Y si la ambición profesional más subjetiva y, desde cierto punto de vista, inmoral estuviese por encima de las necesidades de sus pacientes? De acuerdo, son apenas algunas de las infinitas preguntas que podríamos formular con respecto al término “sanidad”. En Say Hello to Black Jack se responden todas esos dilemas que van más lejos de la simple vocación para con la medicina. No hay resquicio posible para la duda, Say Hello to Black Jack es un crudo enfrentamiento con la más real de las realidades.
No obstante, entremos en detalle en una de las obras seinen que más peso específico ostentan en estos momentos en nuestras cabeceras, independientemente de menor o mayor comercialidad. Say Hello to Black Jack nos adentra en las vivencias de Eijirô Saitô, un joven decidido a convertirse en un médico de renombre. No en vano acaba de licenciarse en una de las universidades japonesas más prestigiosas en la materia.
Y, curiosamente, aquí podría acabarse la historia, puesto que el autor de tan, valga la redundancia, dramático drama, no nos engaña en las primeras páginas pensando que vamos a leer una obra de estilo thriller como Ray de Akihito Yoshitomi. Nada más lejos de la realidad. Nos muestra con una parsimonia insultante el funcionamiento sanitario del País del Sol Naciente, con todos sus problemas, sus incongruencias, sus anomalías y, ante todo, los miedos de un aspirante a médico sin contaminar laboralmente hablando, pero que se topa con verdaderos casos de corrupción y deleznables rechazos sociales.


Un único camino para salvar vidas
En el aspecto más ficticio de la historia de Say Hello to Black Jack, nuestro joven aprendiz se embarcará en el período obligado de prácticas en hospitales universitarios o en clínicas para poder posteriormente ejercer con total normalidad la medicina. Para ello, y con tal de tomar una trascendental decisión respecto a la especialidad que desarrollará durante su vida profesional, irá pasando por diferentes áreas sanitarias. Servicio de cirugía, del sistema circulatorio, la impresionante fase de de cuidados intensivos neonatales, la devastadora área de oncología en la que se trata la grave enfermedad del cáncer de manera directa, sin paliativos, sin necedades superfluas y, por último, el servicio de psiquiatría, un área que aglutina incontables prejuicios morales desde la perspectiva de la sociedad.
Eijirô Saitô irá descubriendo, para su desgracia, que la medicina como disciplina es pura, pero que el sistema sanitario japonés no es la utopía soñada. Un sistema que tergiversa los principios más fundamentales, llegándose a cuestionar con cada uno de los pacientes qué es realmente ser médico, pese a que se vislumbran atisbos de esperanza, de esa confianza recíproca tan necesaria entre el paciente y el doctor. Las enfermedades, muchas de ellas serias por sus más que posibles consecuencias finales, se analizan en cada uno de los tomos con una meticulosidad espectacular, casi utópica desde el más profundo respeto al paciente y a la enfermedad que ha de sobrellevar. Y tal grado de especialización radica en la gran documentación implementada para gestionar una obra de tan enormes consecuencias. De hecho, los datos desvelados en Say Hello to Black Jack causaron un auténtico debate en la sociedad japonesa antes las hipocresías que se esconden bajo la alfombra sanitaria que incluso propiciaron una discusión en el sector de la política nipona.
Syuho Sato busca en Say Hello to Black Jack una genuina empatía del lector que corrobora con sus declaraciones realizadas en una entrevista concedida a Ediciones Glénat en el año 2005: “antes de empezar con este manga quería crear una historia que no siguiera todos los patrones establecidos. Es decir, quería que los lectores sintieran que los personajes lo habían hecho lo mejor posible y se identificaran con ellos, aunque nuestras vidas reales no son como estas historias y en ellas ocurren muchas cosas que no son tan divertidas, difíciles o incluso tediosas”. Además, en esa misma entrevista aseveraba que la crítica directa al sistema sanitario japonés no era la meta de la obra, sino que “No tengo ningún compromiso especial con la comunidad o el sistema médicos. Lo que siempre quise fue mostrar la sociedad japonesa a través de cualquier tipo de profesión, y me pareció que la comunidad médica podía arrojar mucha luz”.
Deteniéndonos en el apartado de la ilustración, únicamente podemos afirmar que Syuho Sato tiene un don para la expresión facial que va mucho más allá de lo natural en un dibujante normal. La capacidad para poder interpretar y representar las emociones de los personajes es una de las cualidades técnicas más sobresalientes, sin olvidarnos de un inteligente trabajo de fondos y de la soberbia plasmación de las operaciones médicas. Todo ello con una maestra solución de oscuridades personales, de notables paradojas literarias hacia el final de la obra, sin dar un ápice de tregua al lector. Como reza el antetítulo de esta reseña, Syuho Sato no busca al médico mercenario salvador de vidas que tan remarcablemente plasmó el padre de Astroboy, ni siquiera el dinamismo de, la aún no publicada en España, Team Medical Dragon de Taro Nogizaka y Akira Nagai, sino que su búsqueda se decanta por el lado más extremo de la interrelación de un médico con el mundo que le rodea.

Syuho Sato, el drama elevado a la máxima potencia
Nacido en la misma isla que Satohi Kon, Hokkaido, en 1973, su juventud no denota falta de madurez en sus trabajos. Muy al contrario toda su obra ha estado rodeada de dramas personales. Estudió Bellas Artes en la universidad de Musashino, situada a unos kilómetros de Tokyo, y decidió que la profesión de mangaka sería la ideal. Así pues, su carrera comenzó por la popular revista de Shogakukan, Weekly Young Sunday, con Umizaru en 1999 y colaborando con Yoichi Komori alcanzando los 12 tomos. Al final dicha obra cambiaría de editorial y en el 2002 realizaría su obra maestra, Say Hello to Black Jack en la Weekly Morning de Kodansha. Obra adaptada a televisión que, curiosamente, al llegar al tomo 13 dejaría en suspensión para adentrarse en un nuevo proyecto sobre la II Guerra Mundial y la historia de los kamikazes de la armada nipona, Tokkou no Shima, que consta hasta el momento de un único tomo aparecido en el 2006. Tras la suspensión se indicó que, por diversos motivos, Say Hello to Black Jack no había finalizado, sino que una nueva serie, Shin Hello to Black Jack, iba a ser publicado por Shogakukan y actualmente ya se contabilizan dos volúmenes. Además, a mediados del 2005 aparecería una obra para auténticos aficionados a Syuho Sato, A Collection of Syuho Sato Short Stories, en el que se recopila material inédito del autor.
Say Hello to Black Jack
Autor: Syuho Sato
Editorial Japonesa: Kodansha y Shogakukan
Editorial Española: Ediciones Glénat
Extensión: 13 tomos (abierta)
Año: 2002
Precio: 8,95€

sanji- Posteador Legendario de la Alianza
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Re: Say Hello to Black Jack. Redefiniendo a Osamu Tezuka
donde iremos a pararXD¿como te puede gustas black jak?si por lo k tengo oido solo operan y ya sta,no lo e visto nunca pero me e giado de la gente por oido y es una mierda..pero bueno lo vere y ya opinare...

akari- Posteador Supremo de la Alianza
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Re: Say Hello to Black Jack. Redefiniendo a Osamu Tezuka
en serio es una serie paranoica al q a la gente le ocurren enfermedades super raras yo me enganche xD

sanji- Posteador Legendario de la Alianza
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Re: Say Hello to Black Jack. Redefiniendo a Osamu Tezuka
Creo que molaba mas el black jack viejo, el tio estaba operado y tal, tenia brechas xD

くくく。。。! Soy de NERV porque soy NERVioso o_0
El primer emo de nieve
!!!( /.º)
\(.......)/
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Fubukimaru- Posteador Supremo de la Alianza
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Re: Say Hello to Black Jack. Redefiniendo a Osamu Tezuka
a mi me mola house jajajajaj

akari- Posteador Supremo de la Alianza
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Re: Say Hello to Black Jack. Redefiniendo a Osamu Tezuka
El antiguo mola porque parece el monstruo creado por frankenstein










